
Cada vez se espera más que los médicos gestionen algunos aspectos comerciales de sus prácticas clínicas. Si bien pueden contar con un gerente de práctica para gestionar algunos de los desafíos diarios, aún les corresponde tomar decisiones estratégicas y mantener a su personal enfocado en los objetivos organizacionales.
Dada su falta de formación empresarial, la gran mayoría de los médicos considera esta parte de su trabajo onerosa. Antes de analizar una solución, profundicemos en el problema…
Elementos del problema
En el ámbito clínico, los médicos poseen la autoridad de la bata blanca. Cuando hablan, la gente escucha: se inician los planes de tratamiento y se administran los medicamentos. Los médicos están tan acostumbrados a ejercer esta autoridad que, al enfrentarse a la resistencia a una iniciativa organizacional, suelen sentirse desconcertados. Muy pocos médicos tienen formación en gestión de cambios organizacionales (y muchos dudan bastante de la eficacia de dicha formación).
Además, los médicos no reciben capacitación formal en habilidades empresariales cruciales, como resolver problemas administrativos, tomar decisiones financieras y pensar
Creativamente en el ámbito empresarial. Dicho de otro modo, los médicos no pueden aplicar automáticamente su inteligencia cognitiva a la resolución de problemas empresariales. Y, cuando no logran afrontar estos desafíos, la atención al paciente se ve afectada.
En tercer lugar, la mayoría de los médicos no son presentadores convincentes ni oradores motivacionales natos. Los estudios de caso basados en datos que suelen presentar los médicos no son tan persuasivos en una reunión de negocios. (Es difícil convencer a otras partes interesadas solo con estadísticas). Como resultado, el personal de hospitales y clínicas sale de las reuniones desmotivado y sin inspiración.
¿Cual es la solución?
En primer lugar , los médicos necesitan aprender a aplicar su razonamiento clínico en un contexto empresarial. Por ejemplo, suelen diagnosticar a los pacientes identificando lo que creen que les ocurre. Luego, se preguntan conscientemente: "¿Cuáles son los diagnósticos alternativos en este caso? ¿Qué más podría estar mal con este paciente?". Esta técnica se denomina "diagnóstico diferencial". Es un hábito mental bien arraigado que los médicos emplean a diario en su práctica clínica. Sin embargo, rara vez se les ocurre aplicar la misma táctica a sus problemas administrativos. Los médicos necesitan formación específica sobre cómo aplicar sus habilidades clínicas a problemas en ámbitos no clínicos.
En segundo lugar , los médicos necesitan aprender a presentar sus iniciativas empresariales de forma convincente, de manera que generen apoyo entre su personal e impulsen cambios organizativos cruciales. Por ejemplo, ¿cómo puede un médico exponer su punto de vista mediante una historia o una metáfora? El uso de este tipo de técnicas retóricas puede parecer poco riguroso para un clínico, no del todo lógico. Sin embargo, como han demostrado oradores principales durante años, las personas pueden identificarse con las metáforas y las historias e inspirarse en ellas.
Finalmente , durante las presentaciones de negocios, los médicos deben saber cómo presentar sus ideas de manera que sean relevantes para su personal y, a la vez, beneficiosas. Ofrecer recompensas por el logro de hitos estratégicos puede ser una táctica eficaz para impulsar el cambio. Sin embargo, cabe advertir que es importante saber qué tipo de recompensa es apropiada en cada situación. (En el mundo empresarial, es bien sabido que una recompensa inadecuada puede mermar la motivación).
Conclusión
El médico moderno necesita complementar su experiencia clínica con visión empresarial. No es necesario que obtenga un MBA, sino que aplique sus habilidades de una manera diferente.
Sobre la autora
La autora, Krystal Simpkins, trabaja para Mind Capital, una organización que realiza talleres para médicos que buscan mejorar sus habilidades comerciales aprovechando su experiencia clínica.









